Conocemos con la palabra "Bullying" a un tipo de acoso dentro del ámbito escolar, éste representa una conducta de maltrato y falta de respeto hacia el niño o la niña contra la que se ejerce un poder que deja de lado el reconocido derecho de gozar de un entorno educativo libre de violencia. Los casos más característicos pueden encontrarse en los cursos comprendidos entre 5º de primaria y 1º de ESO, aunque esto no significa que no exista ningún tipo de acoso en cursos superiores o inferiores, es solo que la mayoría de casos se centra en torno a estas edades.
¿Por qué un niño puede convertirse en acosador?
El perfil de la persona acosadora encaja con niños y niñas que viven en un ambiente familiar permisivo que les puede haber llevado a no interiorizar los principios básicos de la convivencia o se les ha incentivado en valores como la prepotencia, la no igualdad. Este ambiente desarrolla un nivel de frustración muy bajo, con un alto nivel de irritación si no consiguen lo que quieren que se derivan en la falta de empatía y en una alta agresividad.
Perfil del niño que puede ser acosado
El perfil de víctimas puede ser muy variado y heterogéneo. Es decir, cualquiera puede convertirse en víctima de este tipo de acoso. No obstante las probabilidades de sufrir acoso se multiplican si:
- Se sufre alguna discapacidad física o psíquica.
- Se tiene algún tipo de trastorno del aprendizaje, especialmente los relacionados con el habla.
- Haber padecido acoso con anterioridad.
- pertenecer a un grupo étnico, cultural o de orientación sexual minoritario.
- desarrollo prematuro, sobre todo en el caso de las niñas.
Perfil de los observadores
Los acosadores son actores pacientes dentro del círculo vicioso al que se somete el bullying. Colaboran en cierta medida con ello, alentando al acosador o siendo sujeto pasivo, pero visualmente activo, siendo esto, una forma de aprobación y una motivación para la reiteración del acoso.
En muchos casos es el mismo miedo el que hace que se actúe como observador, en el miedo de convertirse en la siguiente víctima.
¿Cómo detectar si un niño sufre de acoso escolar?
En los niños y niñas que sufren este tipo de acoso suele darse una serie de características similares, que nos ayudan a identificar los problemas que puedan subyacer a la persona. Estos patrones de conducta son muy útiles para detectarlos y comenzar a trabajar en ello:
- El humor cambia, puedes ver a niños que antes eran muy sonrientes de forma más triste o irritables y, en muchos casos pueden sufrir ataques de ansiedad.
- Su rendimiento escolar es más bajo: comienzan a mostrar desinterés por asistir al colegio, inventan excusas, pero, sobre todo, el cambio es más notable cuando al llegar el fin de semana el niño o la niña se encuentra más relajado y tranquilo y muestra nerviosismo y angustia al llegar el lunes.
- Comienza a tener problemas de socialización, deja de salir con sus amigos e incluso deja de integrarse en los grupos o en el aula. Mantiene una actitud demasiado familiar en su tiempo libre.
- En muchas ocasiones pueden verse evidencias físicas: moretones o rasguños que serán justificados como caídas o accidentes. También se puede presentar el material de clase roto o el desayuno intacto.
- Comienza a padecer consecuencias derivadas del estrés que les provoca acudir a la escuela, como dolores de cabeza o incluso fiebre y alteraciones gastrointestinales.
- Una de las consecuencias más comunes es la alteración del sueño, en muchos casos les cuesta dormir, tienen pesadillas e incluso pueden llegar a hacerse pipí en la cama cuando estas agresiones son continuadas y duras.
- Dejar de comer es otra de las variables a tener en cuenta, pierden interés por sus platos favoritos.
- Tienden a omitir toda la información que rodea al conflicto: no quieren ir al parque, ni hablar de lo que han hecho ese día en el colegio.
Lo más importante es detectar de forma temprana este tipo de situaciones. La familia y el estorno escolar, psicólogos y educadores, podrán aplicar el protocolo de acoso escolar en el momento adecuado, antes de que este hecho se convierta en un trauma. Hay que tener en cuenta también que muchas de las personas que han sido sometidas durante un tiempo continuado a este tipo de agresiones, en muchos casos no tratados o tratados de mala forma, se han convertido finalmente en los agresores.
La trivialización del problema
En muchos casos la reacción de padres y educadores suele decantarse con la trivialización del problema, es decir, restando importancia hacia este hecho traumático. Ese hecho convierte a la víctima directamente en una persona abandonada y culpabilizada de un hecho ajeno a ella que padece de manera directa. Escuchar este tipo de frases entre los miembros adultos a los que se les pide ayuda no es nada raro:
- “El acoso es parte de la vida y hay que resignarse a él”.
- “Yo también lo sufrí y no pasa nada, aquí estoy”.
- “El acoso te hace más fuerte, así espabilarás”.
- “Los acosadores son los fuertes y los fuertes triunfan en la sociedad”.
- “Son cosas de chicos, no hay que meterse”.
- “Aprende a defenderte por ti mismo”.
- “Tú, no les hagas caso, haz como si no fuera contigo”.
- “Sólo son juegos entre niños”.
- “El acoso te prepara mejor para la vida, y para lo que te encontrarás después cuando seas mayor”.
Los tipos de acoso escolar
Existe una clasificación de cuatro tipos básicos de acoso, de forma que podamos explicarlos y prevenirlos mejor. Cabe destacar que todos estos tipos, además, pueden verse intensificados por medio de las redes sociales. A este tipo de acoso se le conoce como CIBERBULLYING.
1. Agresiones físicas: cuyo objetivo principal es atemorizar, acobardas, abatir al niño o niña acosada: bofetadas, pellizcos...
2. Agresiones verbales: cuyo objetivo es infravalorar y atacar el autoestima. Este no necesita preparación ni apoyo: insultos, burlas, menosprecio en público, difusión de rumores...
3. Agresiones psicológicas: cuyo objetivo es mermar, resquebrajar emocionalmente y psicológicamente al niño/a atacando su autoestima mediante el desprecio, trato indignado y falta de respeto hacia el agresor; intimidación, amenaza, burla, hostigamiento...
4. Exclusión social: cuyo objetivo es bloquear al acosado o la víctima. Todas las conductas que ejerce el acosador buscan el aislamiento social y la marginación de su víctima. Los tipos de conductas que incluiríamos en este tipo de agresión son:
- Exclusión de un grupo.
- Distorsión de la imagen del niño o niña, presentando una imagen negativo, distorsionada y cargada negativamente de él o ella frente al resto del grupo como alguien flojo e indigno de pertenencia.
- Ruptura de la comunicación e interrelación con su red social.
- Manipulación social, pretendiendo que la víctima realice acciones contra su voluntad.
- Coacción.
Bibliografía
- Piñuel, Iñaki: www.acosoescolar.com
- De Acevedo, A. (2010). Alguien me esta molestando: el bullying. Ediciones B.
- Barri, F. (2006). S.O.S. Bullying: Prevenir el Acoso Escolar y Mejorar la Convivencia. Praxis, S.A
- Confederación española de padres y madres de alumnos (CEAPA): "Acoso escolar. Guía para padres y madres".
- Universidad Internacional de Valencia: http://www.viu.es/los-perfiles-tipo-en-el-bullying-victima-agresor-instigadores-y-espectadores-pasivos/





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